Hoy abrí el cuaderno 9.
No recordaba haberlo escrito.
Esto fue lo que encontré…
Hay noches en que la realidad queda mal apoyada.
Entonces las cosas se inclinan un poco:
las lámparas,
los recuerdos,
los nombres,
el cuerpo.
No es tristeza exactamente.
Es otra cosa.
Como si el mundo hubiera sido armado rápido
y recién de madrugada se notaran las grietas.
Ahí escribo.
No para entenderlas,
sino para que no desaparezcan antes del amanecer.
mapas falsos para días confusos
Hay días en que necesito instrucciones para atravesar la tarde.
No grandes verdades.
Apenas señales mínimas.
Doblar a la izquierda después del recuerdo incómodo.
Cruzar despacio la nostalgia.
No alimentar pensamientos después de medianoche.
Guardar silencio si el mundo empieza a hacer ruido raro.
Pero los mapas que uso están mal hechos.
Las distancias cambian.
Las salidas desaparecen.
Los nombres de las cosas se mueven de lugar mientras duermo.
Entonces improviso.
Avanzo como puedo entre archivos viejos,
tazas olvidadas,
ventanas abiertas
y conversaciones que nadie terminó.
A veces llego.
A veces no.
Pero incluso los mapas falsos
sirven para no quedarse quieta dentro de la niebla.
el otoño adentro de la computadora
Mi computadora envejece conmigo.
Hace ruidos extraños,
piensa lento,
acumula carpetas inútiles
y conserva cosas que ya nadie recordaría si ella las soltara.
Adentro hay otoños enteros.
Fotos borrosas,
texturas rescatadas de internet,
poemas sin nombre,
capturas de pantalla que ya no sé por qué guardé.
A veces abro una carpeta vieja
y siento que alguien estuvo viviendo ahí antes que yo.
Una versión mía que todavía creía ciertas cosas.
Entonces cierro todo despacio,
como quien apaga la luz de una casa abandonada.
personas que ya no existen pero siguen en los archivos
Hay gente que desapareció de mi vida
pero sigue atrapada en alguna carpeta.
Sonríen desde fotos olvidadas,
habitan conversaciones viejas,
sobreviven en nombres de archivos imposibles de borrar.
No sé si extraño a esas personas
o a la persona que yo era cuando todavía existían.
A veces encuentro una imagen perdida
y el pasado vuelve durante unos segundos, completo y absurdo,
como un programa viejo que todavía logra abrirse.
Después todo vuelve a cerrarse.
Pero algo queda flotando en la pantalla.
Una sensación rara.
Como si los archivos también tuvieran fantasmas.
instrucciones inútiles para sobrevivir un martes
1. No abrir carpetas viejas después de las once de la noche.
2. No escuchar canciones que sepan demasiado.
3. Si aparece una tristeza sin explicación,
culpar al clima, a internet o al otoño.
Nunca a uno mismo de inmediato.
4. Dejar una luz prendida en la cocina.
Las casas oscuras piensan demasiado.
5. No confiar en pensamientos que lleguen de madrugada disfrazados de certezas.
6. Guardar imágenes aunque no tengan sentido.
Algún día podrían explicar algo.
7. Recordar que incluso los martes más raros
terminan convirtiéndose en archivos borrosos.
8. Sobrevivir primero.
Entender después.
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